miércoles, 27 de julio de 2016

EL ARTE DEL ABANDONO

Todos sabemos que cuando se comienza una relación amorosa, siempre se necesita algo de entusiasmo para que el asunto funcione. Pero pocos nos damos cuenta que para terminar una relación, se ocupa el doble de optimismo con el que la empezaste, y así al menos quedar como el sujeto bueno de la historia, como la víctima, como el apasionado, o incluso el valiente y digno personaje que despreció a su amante.
Porque si alguien te abandona, o lo abandonas, más vale convertirse en el “intenso” de la trama y en el protagonista interesante al cual muchas (os) aspirarán después. Sí, la vida es para hacer teatro, y es mejor armar una buena escena a tiempo para legitimarte como una persona pasional y enigmática, a quedarte en el típico amante indiferente, que hasta al más paciente aburriría.
Aquí un par de ejemplos muy creativos para que cuando te dejen, o dejes a tu pareja, te vuelvas un completo maniaco y jamás te olviden tus examantes, porque les tienes que dejar grabado un recuerdo sublime, y por qué no, incluso escabroso.
Desenamorarse es un momento importante para sacar el verdadero psicópata que llevas dentro. Porque el drama en toda su potencia, será siempre, la despedida más digna.

  1. Aplica la del Zaratustra enamorado


Friedrich Nietzsche, uno de los filósofos alemanes más representativos de occidente, comentaba que antes de casarnos era necesario plantearse si podríamos, hasta la vejez, mantener una charla lúcida e interesante con la persona a quien eligiéramos como compañero(a) de vida, porque “todo lo demás es transitorio en el matrimonio, mientras que la mayor parte del tiempo de convivencia pertenece a la conversación”.

A mitad de sus treinta años, en 1882, Nietzsche encontró este tipo de mujer con la cual dialogar sin detenerse. Sin embargo, debido a la densa inteligencia de aquélla, era obvio que no sólo el filósofo sintiese un especial afecto y deseo por la joven. Intelectuales como Paul Rée, Sigmund Freud, o el famoso poeta Maria Rilke, encontraron en ella a una brillante compañera con la cual no sólo dialogar, sino llevar a cabo proyectos de investigación filosófica y creativa en coautoría.

Nietzsche se enamoró desesperadamente de la erudición de una sola mujer, misma de la cual otros se enamorarían también. Pero como la inteligencia no se puede palpar, generalmente es volátil y demanda su derecho de absoluta libertad, Louise von Salomé (mejor conocida como Lou Andreas-Salomé), siendo apenas una veinteañera, no sucumbió realmente al yugo de ningún amante, ni siquiera, al del apasionado filósofo. Ella sólo deseaba una convivencia intelectual con los hombres que se relacionaba.

Lou, al ser de familia aristócrata, tuvo acceso a una buena educación y a relacionarse con las mentes más brillantes de la época, que en su mayoría eran hombres. Por lo que no dudó en crear un tipo de hermandad con Nietzsche, Paul Reé y ella: una tríada consagrada al pensamiento. Viajarían juntos por Europa, dedicándose tan sólo a estudiar, a escribir y a debatir sobre sus ideas. Los unía el dialogo, siempre tan complicado de generar y encontrar con cualquier alma.

Sin embargo, como todo riesgo, el contacto con el otro sexo algunas veces se vuelve complejo a causa de la constante picazón y densidad del eros. Sobre todo en aquel siglo, donde la complicación se volvía un obstáculo debido a la rigidez moral que reprimía incluso la amistad entre hombres y mujeres. Por eso Lou no quería casarse, eso la blindaría de por vida para conocer a otros intelectuales. Pero Nietzsche no deseaba enjaularla, o al menos eso creía, sólo mantenerla cerca y hacerla “suya”.

La amistad entre Lou y Nietzsche terminó debido a los necios sentimientos de amor por parte del filósofo. La situación fue aún peor cuando Nietzsche se percató de que Lou no había cumplido con una simple regla puesta por sí misma, la de no relacionarse amorosamente ni con él, ni con el judío Paul Rée; enamorándose del último y con quien decidiría seguir la marcha intelectual por Europa, desplazando de una vez por todas a Nietzsche. La tríada del pensamiento se convertía entonces en un viaje de dos.

Pero Nietzsche no se quedaría con las manos cruzadas y en algunos apartados de sus libros hizo alusión negativa sobre las mujeres. Algunos cuentan que de este desamor nació la inspiración para escribir su obra más conocida: “Así habló Zaratustra”.

El filósofo alemán fue creativo incluso en su soledad, convirtiendo el abandono de Lou en irónicos aforismos y en una lírica revancha contra la naturaleza femenina. Entendiendo su rechazo amoroso, podríamos defenderlo contra las comunes acusaciones de considerarlo un misógino, esto tan sólo bajo la simple excusa de que estaba ardido, ¿o no?

Falta un detalle por mencionar. Paul Rée, fue de los pocos amigos que Nietzsche tenía, y quien le presentó a la inteligente Lou Salomé.

Así, y siguiendo el ejemplo de ambos intelectuales, si tu amante te deja porque se enamoró de tu mejor amigo, hazle como Nietzsche, escríbele cartas, asústala con tus reclamos, pero eso sí, trata de ser lo más poético y profundo posible. Llénala del más febril amor por la tragedia y a lo mejor, en una de esas, regresa a ti.


  1. Aplica la del suicidio (metafórico)
No hay nada peor ni más agresivo que decirle a tu pareja que si te abandona te vas a pegar un tiro, porque ella o él es tú único motivo de vida. Suicidarte por amor, a estas alturas, resulta muy patético, sin embargo, en el siglo XVIII se puso de moda por Europa. Al ser publicadas “Las desventuras del joven Werther”, una novela escrita por Goethe, se desató una fiebre de muertes en nombre del desamor.

La novela de Goethe se publicó en 1774, en una época donde la razón y la rigidez de los valores pronto buscaron una válvula de escape. Llegaría Werther como un personaje que se rebela ante la reflexión calculadora de la vida, dejándose llevar por los instintos hacia Lotte, una bella muchacha, un ser divino que sólo consta de un defecto, el estar comprometida con Albert, un poderoso aristócrata. Así, el joven enamorado, consagra su tiempo a la permanente insistencia de enamorar a Lotte, entregándose a una rutina de visitas y anhelos pasionales que giran en torno a la esperanza de que algún día ella será suya. Sin embargo, la joven sólo lo considerará un amigo, debido a la circunstancia social y económica de su eterno enamorado.
El rechazo definitivo por parte de Lotte, se convierte para Werther en una completa tragedia, lo cual lo llevará a suicidarse, pero no sin antes dejarle una escabrosa carta a su eterna enamorada: “Por última vez, por última vez abro los ojos. No volverán ay, a ver más el sol, pues un día oscuro y nebuloso lo mantiene oculto, ah yo sabía que me amabas, lo supe desde aquellas primeras miradas, sin embargo, siempre que me alejaba cuando veía a Albert junto a ti, me consumían otra vez febriles dudas”.
La novela estuvo inspirada en una experiencia propia, convirtiéndose así en un tipo de sublimación y terapéutica ante el rechazo amoroso que el escritor alemán sufrió siendo apenas un veinteañero. El autor de Werther en la vida real se enamoró de Charlotte Buff, una joven de diecinueve años, que como toda buena mujer de época, estaba comprometida con un poderoso hombre una década más viejo que ella. Goethe sintió que le desarmaban la vida, al no encontrar oportunidad alguna con Charlotte, misma que optaría por casarse meses después de conocer al escritor.
Después de tan trágico episodio que de verdad lo deprimió, incluso llegó a pensar en apuñalar su pecho con un afilado cuchillo, sin embargo nunca se animó y tras semanas de dolor mejor convirtió el malestar en poesía y se puso a escribir su novela. El suicidio de Werther se convirtió así en el renacer de Goethe: “Me sentía entonces libre y feliz, como tras una confesión general, y autorizado para emprender una nueva vida”.
Que te abandonen es un acontecimiento terrible, pero al mismo tiempo no deja de ser un sufrimiento un tanto aburguesado que le daría el privilegio de no convertirse en un dolor insuperable. El suicidio no es la solución más efectiva, ni tampoco chantajear a tu pareja con eso. Aunque en el fondo sepas que no te matarás... si te dejan, no te suicides, mejor escribe una novela.

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